Me encontré una moneda, una moneda de una calle angosta, entre sus prendas un par de corbatas a cuadrillé, un silbato y un susurro de perdón. Me encontré en la callesita aquella viejos recuerdos de antañas aventuras superpobladas y terrícolas impulsados por la liberad de explorar. Porque era que ya me habia quedado pequeña la calle aquella y tuve que encontrarme en otro camino para encontrarme como una perla preciosa navegante del mar pacífico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario